El Tribunal Constitucional polaco validó un nuevo endurecimiento de la ley sobre el aborto al prohibirlo en casos de malformación fetal.
Polonia es uno de los países más estrictos de la Unión Europea respecto a su política de interrupción legal del embarazo y la decisión generó el repudio de colectivos de mujeres y la convocatoria a protestas para este fin de semana.
El Tribunal Constitucional dictaminó que la interrupción del embarazo por malformación del feto es inconstitucional en Polonia, reduciendo los motivos legales a violación, incesto y riesgo grave para la salud de la madre.
La medida es una respuesta a la demanda presentada hace tres años por un grupo de parlamentarios del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS), que lidera una coalición con mayoría absoluta.
Los demandantes consideran que el aborto por malformación es una práctica que no respeta la dignidad humana, por lo que no podía tener cabida en la Constitución.
La Ley de planificación familiar, protección del feto humano y condiciones para la interrupción del embarazo, estuvo vigente desde 1993 y permitía la interrupción legal del embarazo cuando representaba una amenaza para la vida o la salud de la madre, cuando existía una alta probabilidad de daño grave e irreversible del feto y cuando el embarazo se debía a un acto ilegal, como violación o incesto.
La sentencia generó que decenas de mujeres salieran a protestar frente a la sede de esa corte. Las manifestantes cantaron consignas contra el ultraconservador partido PiS y especialmente contra su líder y ahora viceprimer ministro, Jaroslaw Kaczynski.
Para dispersar las movilizaciones, la policía usó gases lacrimógenos y unas 15 personas fueron detenidas.
El tanto, el ex ministro polaco y ex presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, calificó la sentencia como "villanía política" y resaltó que "lanzar el tema del aborto y fallar en un pseudo-tribunal en medio de una pandemia virulenta es más que cinismo".
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