El Parlamento libanés eligió al comandante en jefe del Ejército, Joseph Aoun, como nuevo presidente del país, poniendo fin a una vacante presidencial que se prolongaba desde hace más de dos años.
La elección, celebrada en un contexto marcado por una grave crisis económica y profundas tensiones políticas internas, se considera un paso crucial para la estabilización de Líbano.
La designación de Aoun contó con el respaldo de varias potencias internacionales, entre ellas Arabia Saudí, Francia y Estados Unidos, que mantuvieron estrechas relaciones con él en su cargo como comandante de las Fuerzas Armadas libanesas.
Según la legislación libanesa, para que un presidente sea elegido en la primera ronda de votación se requiere una mayoría de dos tercios, es decir, 86 votos de los 128 miembros del Parlamento.
En caso de que no se conseguir este umbral, la segunda ronda se resuelve con una mayoría absoluta, es decir, 65 votos; en esta ocasión, Aoun obtuvo 99 votos en la segunda ronda, lo que le permitió ser proclamado presidente.
El proceso electoral que llevó a la elección de Joseph Aoun como nuevo presidente de Líbano estuvo marcado por la compleja dinámica política interna del país, en la primera ronda, los bloques de Hezbolá (Movimiento de Resistencia islámica de El Líbano) y el Movimiento Amal optaron por abstenerse de votar por Aoun, emitiendo votos en blanco, lo que reflejó las divisiones dentro del Parlamento libanés.
Sin embargo, en la segunda ronda, tras intensas negociaciones y un acuerdo en torno a temas clave, como la reconstrucción del gobierno, el control del Ministerio de Finanzas, la estrategia de defensa y el liderazgo del Ejército, ambas agrupaciones políticas cambiaron su postura y decidieron respaldar a Aoun; este giro aseguró los 99 votos necesarios para su elección, garantizando su acceso al cargo presidencial.
Fuente: HispanTV
wdm.
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