La comunidad católica de la ciudad correntina vivió ayer un histórico festejo en el Día de Nuestra Señora de la Merced, la Patrona Jurada de la ciudad; es que en el marco de la misa central, celebrada en el atrio de ese histórico templo, el nuncio apostólico Miroslaw Adamczyk impuso el palio arzobispal a monseñor José Adolfo, primer prelado local en recibir ese ornamento litúrgico en territorio correntino.
El marco fue multitudinario, ya que cientos de fieles de las más diversas comunidades de la Arquidiócesis, acompañaron la peregrinación céntrica con sus imágenes e identificaciones, para luego llenar la plaza 25 de Mayo y los alrededores del Santuario, con el objetivo de compartir el oficio religioso que fue presidido por el representante del Vaticano en Argentina.
En contacto con época, Larregain dijo con profunda emoción: "Es algo muy hermoso poder compartir con la comunidad correntina -con la que vivo el día a día- esta gracia especial de que se me imponga el palio en la Arquidiócesis de Corrientes".
El prelado manifestó: "Los arzobispos anteriores, como Andrés Stanovnik y Domingo Salvador Castagna, recibieron el palio en Roma. Después, el Papa Francisco estableció que se podía realizar esta celebración en las iglesias particulares. Por eso opté por esto".
En ese sentido, vale remarcar que el oficio religioso contó, precisamente, con la participación de los dos arzobispos eméritos del Taragüí: Domingo Salvador Castagna y Andrés Stanovnik, como así también con obispos de las Arquidiócesis de la región.
Durante la homilía, tras el rito hecho con Larregain, quien recibió el Palio de rodillas, el nuncio Adamczyk expresó ante los feligreses, religiosos y autoridades presentes: "Celebramos un día especial para la Iglesia de Corrientes y toda esta Provincia Eclesiástica con las diócesis sufragáneas de Santo Tomé y Goya. Oberá y Puerto Iguazú (Misiones)".
Adamczyk agregó: "Según la ley y la antigua tradición de la Iglesia, cada Arzobispo Metropolitano de una provincia eclesiástica, recibe un palio.
Este es un símbolo de la potestad arzobispal, y corresponde por derecho únicamente a los metropolitanos que usan el palio dentro el territorio de la provincia eclesiástica".
Asimismo, detalló que ese ornamento es una banda de lana blanca en forma de collarín, adornada con seis cruces de seda negra.
Es semejante a una estola y se utiliza a modo de escapulario. La lana significa la aspereza de la reprensión a los rebeldes; el color blanco, la benevolencia hacia los humildes y penitentes. Tiene cuatro cruces situadas delante y detrás y dos más, una a la derecha y otra a la izquierda. Suele adornarse con tres clavos metálicos, que recuerdan los clavos de la Pasión de Cristo y graficó: "El Palio que se pone sobre los hombros del sumo pontífice y de los arzobispos, es símbolo del pastoreo y recuerda que deben cargar con las ovejas como el pastor lo hizo en la parábola de la oveja perdida".
Al referirse a la Patrona de la Ciudad, el religioso polaco estimó: "Es entonces más que natural que, celebrando la advocación de María de la Merced, recordemos la escena de María bajo la cruz, trono de su hijo, porque Ella nos libra de ser esclavos. María que nos libra de ser cautivos. Cada época tiene sus esclavitudes. En los tiempos de la fundación del Orden Religioso de la Merced, en el siglo décimo tercero, fue la esclavitud de los cristianos en tierras musulmanas, hoy día tenemos nuestra esclavitud. Nuestros pecados, vicios y debilidades que dependen de nosotros".
Al ahondar en su perspectiva, Adamczyk sumó: "En el mundo de hoy también tenemos esclavitudes que no siempre dependen de nosotros como por ejemplo la pobreza, la falta de trabajo y la injusticia. Pedimos hoy día, a través de la poderosa intercesión de María de la Merced, que el Señor nos libre de todo tipo de esclavitud".
En el tramo final de su homilía, insistió: "Amar a María como nuestra madre supone sentirnos unidos en la gran familia, que es la Iglesia. Llamar madre a María nos remite necesariamente al gran momento en que Cristo entregó su vida por nosotros en la madera de la cruz. Invocar a María como madre nuestra es algo más que un puro recurso sentimental, supone sentirse unidos como hermanos en la cruz de Cristo; supone ayudarnos a llevar mutuamente las cargas y las cruces; supone tener las fuerzas de liberarnos de nuestras esclavitudes".
A modo de colofón, puso el foco en que "es ella la que nos repite siempre "Hagan lo que Él les diga". Ella no solo lo dice, sino que también fue la primera discípula de su hijo, y nos muestra cómo ser buena cristiana o buen cristiano".
Finalmente, el nuncio exclamó: "El día de hoy es una excelente ocasión para presentar a todos ustedes, en primer lugar, a su Arzobispo, a todo el clero, a los religiosos, las religiosas y a todos los fieles de esta Iglesia, los mejores deseos, que María de la Misericordia pida su Hijo, nuestro Señor, de concederles muchas gracias terrestres y celestiales, de paz, salud y prosperidad; que Dios bendiga esta Arquidiócesis y a toda la Argentina".
Fuente: diarioepoca.com
wdm.
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