El Gobierno inició la privatización de Nucleoeléctrica Argentina

El Gobierno inició la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NA-SA), un mes después de que se autorizara el proceso. 
Así, se implementará un "programa de propiedad participada" por el 5% del capital accionario de la empresa, que quedará en manos de los trabajadores, y la venta del 44% de las acciones en bloque mediante una licitación pública de alcance nacional e internacional, mientras que el 51% se lo quedará el Estado. 
La medida se implementó a través de la Resolución 1751/2025 del Ministerio de Economía, publicada este jueves en el Boletín Oficial con la firma del titular de la cartera, Luis Caputo. 
La norma establece que a fin de garantizar el proceso de privatización, la Secretaría de Energía deberá contar con la intervención previa de la Unidad Ejecutora Especial Temporaria Agencia de Transformación de Empresas Públicas, además de realizar un inventario de bienes tangibles e intangibles que puedan impactar sobre la valuación de las acciones. 
Por otra parte, la unidad ejecutora deberá coordinar las medidas necesarias para que la privatización de Nucleoeléctrica Argentina esté finalizada en el lapso de un año a partir de la publicación de la resolución. 
Actualmente, los accionistas de NA-SA son el Ministerio de Economía (79%), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) (20%) y Energía Argentina SA (Enarsa), pero tanto la CNEA como Enarsa transferirán sus acciones a la Secretaría de Energía. 
La empresa, presidida por Demian Reidel, se encarga de operar las tres centrales nucleares del país (Atucha I, Atucha II y Embalse), que suman una potencia instalada de 1763 MW y aportan aproximadamente el 7% de la energía eléctrica consumida. 
La Ley Bases la declaró sujeta a privatización, con una valuación estimada de entre u$s 560 millones y u$s 1.000 millones. 
El secretario general de la seccional Buenos Aires de la Asociación de Profesionales de la CNEA y la Actividad Nuclear (APCNEAN), Andrés Kreiner, sentenció: "La empresa no da pérdidas, es superavitaria y la calificamos como estratégica, impulsando el desarrollo industrial y promoviendo el trabajo argentino"; en ese contexto remarcó: "Privatizar NA-SA, entonces, no tiene ninguna justificación ni económica ni técnica y no va a mejorar las condiciones de vida de la gente". 
Para Kreiner, uno de los motivos es "hacerse de dólares, que el Gobierno necesita desesperadamente para mantener el dólar barato, que es irresponsablemente electoralista y cortoplacista", como también "transferir un negocio al sector privado", ya que es un "negocio redondo que se monta sobre un sistema exitoso construido por el Estado". 
Fuente: diarioepoca.com 
wdm.

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