El gobernador Pullaro afirmó que la cárcel "El Infierno" romperá definitivamente el vínculo del delito con el afuera

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, recorrió este mediodía las obras de la Unidad Penitenciaria N° 8, el complejo carcelario de alto perfil que el propio Ejecutivo provincial denomina “El Infierno”. 
Se trata de una infraestructura inédita en la Argentina, diseñada para alojar a los detenidos más peligrosos y cortar de raíz la operatoria delictiva desde el encierro. 
Durante la visita, Pullaro destacó la magnitud de la obra y el ritmo de ejecución, además indicó que en el predio trabajan en simultáneo doce grúas, una postal poco habitual incluso en grandes desarrollos urbanos. 
En contacto con la prensa, el mandatario santafesino resaltó: “Esto habla de la decisión política y de la inversión que estamos llevando adelante para terminar una infraestructura clave”. 
El gobernador explicó que el complejo no se limita a una sola cárcel, dado que en el predio se construyen tres unidades penitenciarias nuevas, la primera, destinada a reclusos de alto perfil que tendrá capacidad para 150 detenidos y podría estar finalizada entre septiembre y octubre de este año, con un avance de obra que ya es significativo. 
En paralelo, se levantan otras dos cárceles de gran escala, cada una con capacidad aproximada para 1.950 internos; una de ellas se prevé concluir hacia fines de 2026 o comienzos de 2027, mientras que la tercera estaría lista a mediados de ese mismo año; en conjunto, el proyecto ampliará de manera sustancial la capacidad del sistema penitenciario santafesino. 
Pullaro enmarcó la iniciativa dentro de una política integral de seguridad pública y remarcó que la estrategia no se agota en el accionar policial ni en la incorporación de tecnología, sino que incluye el control efectivo de la población carcelaria, en ese contexto afirmó que “Durante muchos años, una parte importante de los delitos violentos se ordenaban desde las cárceles y eso no puede volver a suceder”. 
El gobernador recordó que entre 2021 y 2023 se evidenció con crudeza cómo organizaciones criminales seguían operando desde el encierro, aprovechando falencias estructurales del sistema penitenciario. La nueva cárcel busca cerrar definitivamente esa puerta, mediante un diseño arquitectónico y operativo orientado al aislamiento real de los líderes del delito. 
Fuente: Prensa Gobierno de Santa Fe 
wdm.

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