Europa endurece su política migratoria con el llamado Reglamento de Retorno

El Parlamento Europeo aprobó una nueva normativa migratoria que contribuirá a acelerar la expulsión de migrantes en situación irregular, en medio de un clima de fuerte polarización y advertencias sobre el impacto de la misma en los derechos humanos. 
Aprobación del nuevo reglamento de retorno 
El Parlamento Europeo dio luz verde al llamado “Reglamento de Retorno”, con 418 votos a favor y 218 en contra, según datos citados por Euronews. 
Sus defensores lo consideran un paso necesario para reforzar el control fronterizo y agilizar los procedimientos migratorios, en tanto que sus detractores lo ven como un giro sin precedentes hacia políticas más duras que priorizan la seguridad sobre las obligaciones humanitarias. 
El texto abre la puerta a crear centros de reubicación fuera del territorio europeo, mediante acuerdos con terceros países. Estos espacios podrán funcionar como puntos de espera antes de la deportación o como centros de detención prolongada. 
Centros externos y nuevas reglas de detención 
El reglamento permite trasladar a familias con hijos a estos centros, aunque excluye a menores no acompañados. 
Las organizaciones de derechos humanos alertan de que esta medida podría derivar en retenciones prolongadas en países sin las garantías legales europeas además.
El nuevo marco contempla:
- Amplía la capacidad de las autoridades para localizar y detener a personas con órdenes de expulsión. 
- Eleva el máximo de detención de 6 meses a 2 años, con posibles extensiones. 
- Endurece las prohibiciones de entrada a la UE, que podrán llegar a 10 años o incluso ser permanentes en casos considerados de riesgo. 
- Uno de los puntos más polémicos es la reforma del sistema de apelaciones: las deportaciones ya no se suspenderán automáticamente al presentar un recurso, quedando la decisión en manos de los tribunales caso por caso. 
Críticas y advertencias sobre derechos humanos 
Grupos progresistas y organizaciones humanitarias advierten que el reglamento podría debilitar garantías legales históricas dentro de la UE,en ese contexto, figuras del bloque socialdemócrata señalaron que algunas de estas medidas habrían sido “impensables” hace apenas unos años. 
El debate recuerda a iniciativas previas como el acuerdo entre Italia y Albania para gestionar solicitudes de migración fuera del territorio europeo, o el fallido plan británico para enviar solicitantes de asilo a Ruanda. 
Un giro continental desde la crisis de 2015 
El nuevo reglamento se inscribe en un cambio más amplio iniciado tras la llegada de más de un millón de migrantes en 2015, según la Comisión Europea. 
Desde entonces, el avance de partidos nacionalistas y de derecha en varios países ha impulsado políticas más estrictas, en un contexto marcado por preocupaciones sobre seguridad, economía y presión social. 
Para los gobiernos que apoyan la reforma, se trata de recuperar el control de las fronteras, mientras que para sus críticos, es el inicio de una etapa en la que las consideraciones humanitarias podrían quedar relegadas frente a enfoques de seguridad. 
Fuente: sana.sy/es 
wdm.

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