Médicos de cabecera y odontólogos que atienden a los afiliados del PAMI iniciaron este lunes un paro nacional de actividades por 72 horas; la huelga, orientada a reclamar una recomposición arancelaria impostergable, promete agravar aún más el crítico panorama prestacional que sufren millones de beneficiarios en todo el país.
Bajo las consignas “Honorarios justos = atención de calidad” y “Defendamos la salud de nuestros adultos mayores”, los efectores de salud buscan visibilizar que los valores liquidados actualmente por la institución vuelven inviable el sostenimiento de los consultorios.
El malestar en el sector registra antecedentes inmediatos: en abril pasado, los médicos de cabecera protagonizaron una medida similar por idénticas modificaciones unilaterales en sus condiciones de labor; en esta oportunidad, el cese total de tareas vuelve a dejar en suspenso turnos, recetas y derivaciones elementales.
La insuficiencia de los honorarios profesionales dinamitó las bases del modelo de atención. Según advierten los propios trabajadores, una gran cantidad de especialistas optó por dar un paso al costado y dejar de atender bajo el tradicional sistema de cápitas del PAMI.
Esta drástica reducción de la cartilla médica decantó en un cuello de botella para los jubilados, el abogado especialista en temas previsionales, Christian D’Alessandro, graficó el impacto de la crisis al precisar que las demoras para acceder a una consulta básica ya se extienden por varios meses; de acuerdo con su relevamiento, un afiliado que solicita atención médica hoy se encuentra con turnos disponibles recién para los meses de agosto, septiembre o incluso octubre.
A este escenario se suma una cadena de deudas históricas con los prestadores; si bien D’Alessandro reconoció en diálogo con el portal de noticias Perfil que en las últimas semanas el Gobierno nacional habilitó transferencias parciales para atenuar los reclamos, por ejemplo, regularizando las cápitas del mes de abril destinadas a los odontólogos, la deuda acumulada sigue siendo sustancial y las trabas operativas persisten.
Las demandas de los médicos de cabecera coincide con un alarmante diagnóstico emitido por las cámaras empresariales que agrupan a las clínicas y sanatorios privados encargados de aportar más de la mitad de las plazas de internación de la Argentina.
Las entidades ADECRA, CAPRESS, ACAMI, FECLIBA, SALUD FEDERAL y CONFECLISA emitieron un comunicado conjunto en el que alertaron sobre el riesgo inminente de tener que suspender los servicios de salud para jubilados y pensionados; el conflicto también afecta al personal de planta del instituto.
El Sindicato Unido de Trabajadores y Empleados del PAMI (SUTEPA) denunció que los ingresos de los empleados sufrieron un deterioro “sin precedentes”, quedando rezagados frente a la inflación y generando un escenario laboral sumamente hostil.
Las auditorías y los informes del sector ligan este vaciamiento a una fuerte disputa política en el organigrama de conducción. La gestión encabezada por Esteban Leguízamo adolece de una falta de liderazgo unificado y se encuentra fragmentada por el avance de líneas medias y funcionarios terminales del Ministerio de Salud de la Nación, conducido por Mario Lugones.
Fuente: mundogremial.com
wdm.
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