La crisis que atraviesa Bodegas Bianchi sumó un nuevo capítulo con la denuncia de alrededor de 20 despidos concretados el pasado 30 de junio en la planta de San Rafael, Mendoza.
Los trabajadores sostienen que las cesantías profundizan el deterioro laboral que desde hace meses afecta a la histórica firma y cuestionan la modalidad elegida por la empresa para llevar adelante las desvinculaciones.
Según denunciaron, entre los despedidos hay empleados con entre 18 y 20 años de antigüedad, quienes habrían sido alcanzados por la aplicación del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, mecanismo que permite reducir al 50% el monto de las indemnizaciones cuando existe una falta o disminución de trabajo no imputable al empleador o situaciones de fuerza mayor.
Sin embargo, los trabajadores consideran que no se encuentran dadas las condiciones legales para utilizar esa herramienta y sostienen que previamente la empresa debería haber iniciado un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la autoridad laboral.
El principal foco del conflicto gira en torno a la intención de la empresa de abonar únicamente la mitad de las indemnizaciones previstas para un despido sin causa.
Los empleados recuerdan que durante los últimos meses la firma ya había intentado reducir su planta mediante distintos programas de retiro voluntario que ofrecían porcentajes de indemnización inferiores al 100%, con alternativas que iban desde el 60% hasta el 95% del monto legal, pagaderos en planes de entre cuatro y quince cuotas.
Ahora sostienen que la empresa avanzó directamente con despidos utilizando una figura legal que, a su entender, no corresponde aplicar en este caso.
Semanas atrás, Bodegas Bianchi informó a la Comisión Nacional de Valores que alcanzó un acuerdo de "standstill" con sus acreedores financieros para suspender acciones judiciales y avanzar en un proceso de reperfilamiento de su deuda con el objetivo de evitar un concurso preventivo.
La empresa explicó que ese proceso forma parte de un plan integral de reordenamiento financiero destinado a renegociar compromisos con bancos, proveedores y el resto de la cadena de valor.
La industria del vino atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, afectada por la caída del consumo interno, el incremento de los costos productivos y problemas de competitividad que también impactan sobre las exportaciones.
Fuente: mundogremial.com
wdm.
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