El presidente honorario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), Osvaldo Cornide, analizó en profundidad el impacto del modelo económico actual, el cierre masivo de más de 30.000 empresas y la falta de diálogo con una gestión nacional a la que acusa de carecer de política industrial.
Cornide señaló: “Han cerrado casi 30.000 empresas, de las cuales el 95% son pymes y se han perdido 350.000 puestos de trabajo o más, de los cuales también el 90 y pico por ciento, es personal que estaba trabajando en las pymes. Así que eso es una demostración de lo que ocurre, y se puede verificar caminando por las calles comerciales o viendo cómo cierran fábricas y comercios”.
También añadió que “esto trae situaciones desesperantes. Uno está acostumbrado a ver estadísticas; por ejemplo, hay 7 millones de jóvenes sin trabajo, muchos de los cuales ni siquiera buscan trabajo ya y angustia a los argentinos ver esa situación por la cual pasan nuestros compatriotas. Es decir, acá no se trata de estadísticas económicas que uno mira desde lejos, se ve desde muy cerca, más lo que está pasando con el endeudamiento tanto de las familias como de las personas”.
Cornide remarcó que “en la Argentina hay una gran crisis de dirigencia política, empresaria y sindical que se está mirando el ombligo, discutiendo internas permanentemente y sin asumir la actitud que hay que tener ante una crisis tan profunda”.
En tal sentido destacó lo que hace en Misiones el Movimiento Industrial Misionero (MIM), que a través de su presidente Gerardo Grippo “está planteando los verdaderos problemas que tiene el sector”.
Cornide plantea que “la crisis que atraviesa la Argentina no es un accidente ni un mal pasajero: golpea a la población, a los trabajadores, a los empresarios y a los científicos, a cada eslabón de la vida productiva nacional”.
Frente a ese cuadro, plantea que estabilizar no alcanza. “Estabilizar no es desarrollar. La verdadera salida exige encarar, de una vez y en serio un proceso de desarrollo. No un rebote de coyuntura, no un veranito estadístico, sino un proyecto de largo plazo que cambie de raíz la estructura de nuestra economía”.
Cornide resaltó: “Nosotros entendemos que el desarrollo no se confunde con el mero crecimiento del producto ni con el rebote de un año sobre otro. Es la transformación estructural de la matriz productiva: el pasaje de una economía primaria y extractiva hacia una economía industrial, diversificada y compleja, capaz de incorporar tecnología, elevar la productividad y agregar valor. Es la industria -por sus eslabonamientos y sus rendimientos crecientes- la que arrastra al conjunto de la economía y multiplica el empleo calificado. Desarrollar es, en definitiva, construir capacidades productivas que hoy no existen y que ningún mercado, librado a sí mismo, se ocupa de crear”.
El referente de la Came describe los desafíos que tiene el país en este momento y plantea que integrar el territorio nacional “exige infraestructura que una lo que hoy está desconectado -redes viales, ferroviarias, energéticas y digitales que bajen el costo de producir lejos del puerto-, crédito y promoción que radiquen actividad industrial en las provincias, y un federalismo fiscal que premie a quien produce y agrega valor en su lugar, en vez de castigarlo”.
Además plantea que las naciones que se desarrollaron con equilibrio territorial -de la política regional alemana a los fondos de cohesión europeos- entendieron que dejar libradas las regiones a la sola fuerza del mercado profundiza la brecha en lugar de cerrarla.
Fuente: elterritorio.com.ar
wdm.
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