La prolongación del cierre del Paso Cristo Redentor tiene en vilo a cientos de transportistas, los cuales permanecen parados desde hace más de 20 días y a la espera de una mejora en las condiciones meteorológicas que le permitan continuar sus viajes.
El paso es uno de los principales corredores para el intercambio comercial entre Argentina y Chile y su interrupción repercute especialmente sobre el transporte internacional de cargas.
La situación también obliga a las autoridades mendocinas a organizar los vehículos en distintos puntos de espera para evitar una mayor congestión sobre la Ruta Nacional 7.
La prolongación de la interrupción genera un problema que va más allá de las demoras, dado que cada jornada que un camión permanece detenido representa costos para las empresas de transporte y para los propios trabajadores.
Los transportistas deben afrontar gastos asociados al combustible, alimentación, alojamiento o permanencia en los puntos de espera, salarios, seguros y mantenimiento de las unidades; a esto se suma el retraso en la entrega de las cargas y las dificultades para cumplir con los tiempos previstos en las operaciones comerciales.
La situación adquiere mayor dimensión por el volumen de vehículos que utiliza este corredor; durante el cierre del pasado mes de julio, las autoridades mendocinas informaron que había unos 1.550 camiones varados en distintos puntos del corredor bioceánico.
Fuente: ellitoral.com
wdm.
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