El sistema universitario nacional vuelve a congelar sus actividades en todo el territorio argentino este jueves y viernes; la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) y la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), ratificaron la realización de un nuevo paro universitario de 48 horas que será acompañado por jornadas de visibilización, movilizaciones y clases públicas.
La huelga se definió tras fracasar una nueva audiencia de conciliación judicial con el Gobierno, encabezada por el juez Cormick y luego de un plenario del Frente Sindical Universitario junto al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria Argentina (FUA).
La medida de fuerza busca forzar al Poder Ejecutivo a dar cumplimiento a la Ley de Financiamiento Universitario, norma ratificada en el Congreso tras el veto presidencial de Javier Milei.
En declaraciones radiales, la secretaria general de la CONADU, Clara Chevalier, justificó el endurecimiento del plan de lucha al remarcar la inacción del Gobierno frente a las resoluciones del Poder Judicial: "Hace más de 300 días que no se cumple con la ley.
El problema no está resuelto, pese a que hay un fallo de la Corte Suprema de Justicia; es muy difícil confiar en este gobierno, que no cumple las leyes, no cumple lo firmado; solo confiamos en nuestra unidad y nuestra capacidad de lucha".
La sindicalista advirtió que la quita de recursos no solo afecta las partidas salariales, sino también el giro de partidas para gastos operativos básicos y el sostenimiento de los hospitales universitarios, a su vez, denunció que la pérdida del poder adquisitivo docente supera holgadamente el 30%, poniendo en duda que la gestión nacional liquide el tramo pendiente del 3% acordado en instancias paritarias previas.
El diagnóstico es respaldado por autoridades de las Casas de Estudio; el director del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Felipe Vega Terra, señaló que para recuperar el nivel de ingresos que los universitarios registraban en diciembre de 2023 se requeriría una recomposición superior al 50% respecto de las escalas vigentes.
Según el académico, la falta de una paritaria formal y las pautas fijadas de forma unilateral por la Casa Rosada asfixian a los cargos de menor dedicación y colocan en zona de vulnerabilidad incluso a los profesionales con dedicación exclusiva.
Fuente: mundogremial.com
wdm.
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