La firma Covisa, una histórica fábrica dedicada a la producción de vidrios templados ubicada sobre la calle Lima al 3100, en la localidad de Caseros, cerró sus puertas de manera intempestiva y dejó a 40 trabajadores en la absoluta deriva, sin respuestas sobre su continuidad laboral y con cuatro meses de sueldos adeudados.
La paralización de las operaciones se concretó hace dos semanas mediante una maniobra que los propios operarios calificaron de engañosa: la dirección de la empresa les otorgó una etapa de licencias que resultó ser ficticia y, al momento de reincorporarse a sus puestos de trabajo, se encontraron con las persianas bajas y los candados puestos.
El conflicto en la planta venía gestándose desde hacía más de un año, marcado por demoras e interrupciones en la liquidación de las quincenas que derivaron en la acumulación de cuatro meses de haberes sin abonar, sumado a la pérdida de las coberturas de obra social y seguro de trabajo.
En declaraciones a la prensa televisiva, Omar Quinteros, trabajador con 25 años de servicio en la planta e integrante del Sindicato de Empleados del Vidrio, describió la desesperante situación por la que atraviesan los operarios y sus familias: “Nos tienen de rehenes porque no nos despiden, no nos dicen qué va a pasar y nosotros tenemos que comer. Hace cuatro meses que no recibimos una moneda y en la casa los chicos piden pan”.
Quinteros graficó el impacto de la falta de ingresos en la vida cotidiana y criticó la mirada económica oficial: "No sabemos si vamos a tener dos pesos para el pan, es una angustia familiar terrible. Supuestamente ellos quieren seguir, pero si no hay plata cómo se va a seguir, en ese contexto subrayó que es terrible lo que estamos pasando, así como nosotros hay un montón de compañeros que están en otros lados y están pasando lo mismo. Ahora nos tocó a nosotros algo que pensamos que nunca iba a pasar, me faltaban tres años para jubilarme y pensé que me jubilaba acá".
En relación a la realidad laboral de la zona y la búsqueda de ingresos alternativos para subsistir, el referente gremial añadió: “Nadie te quiere dar nada porque no hay plata. Hay que changuear, el que tiene coche hace Uber, el que tiene moto en Rappi y para el gobierno está todo bien, pero para el que vive en Narnia siempre está todo bien”.
Fuente: mundogremial.com
wdm.
0 Comentarios