El Congreso de Nicaragua, bajo control total del oficialismo, aprobó el martes una reforma constitucional que prohíbe a los partidos de oposición participar en las elecciones y extiende el mandato presidencial de seis a siete años, una iniciativa que ya había suscitado críticas por parte de Estados Unidos y otros países de la región.
La reforma, respaldada por los copresidentes Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, superó su primera votación en la Asamblea Nacional.
Murillo anunció el lunes que la enmienda será ratificada en una segunda votación a partir del 18 de enero, ya que la ley nicaragüense exige que los cambios constitucionales sean aprobados en dos sesiones legislativas distintas antes de entrar en vigor.
La reforma también extiende los mandatos de los copresidentes y de otros funcionarios electos, así como de los jefes del ejército y la policía, de seis a siete años.
Tras la votación general del articulado en una sesión especial celebrada frente a la catedral de León, 90 km al noroeste de Managua, la capital del país, el presidente del órgano parlamentario Gustavo Porras, expresó: "Aprobadas de forma unánime".
Ortega, de 80 años y Murillo, de 75, gobiernan con poder absoluto y un fuerte control sobre la sociedad, especialmente tras las protestas de 2018 cuya represión, según la ONU, dejó más de 300 muertos.
La pareja presidencial, en el poder desde hace casi dos décadas, considera que esas manifestaciones fueron un "intento de golpe de Estado" patrocinado por Estados Unidos, que tilda al gobierno de "dictadura".
Luego de esas movilizaciones, miles de nicaragüenses se exiliaron, entre ellos dirigentes opositores, intelectuales y religiosos que fueron despojados de su nacionalidad acusados de "traición a la patria".
Sus dirigentes en el exilio adviertieron que la exclusión de los comicios busca garantizar la sucesión del poder en la familia Ortega-Murillo, pues el mandatario padece lupus y problemas renales.
Fuente: dw.com
wdm.
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