Varias centenares de jóvenes convirtieron esta tarde y noche el centro de Barcelona en un campo de batalla, con barricadas ardiendo y comercios saqueados, donde decenas de dotaciones de los Mossos d'Esquadra se tuvieron que emplear a fondo en los alrededores de plaza Cataluña de Barcelona para intentar controlar una violenta manifestación no autorizada.
Se produjeron cargas para controlar a los convocados que se fueron concentrando, la gran mayoría de ellos encapuchados y vestidos de negro, algunos de ellos armados con barras de hierro, en lo que fue una concentración con el propósito evidente de causar altercados.
A través de las redes se había convocado a una marcha "contra el sistema", emulando las protestas de París y otras ciudades europeas, aunque los Mossos informaron de que la marcha no había sido comunicada y, debido a ello, hay al menos una treintena de detenidos.
Fuentes policiales informaron que varios comercios fueron asaltados, algunos de tecnología de grandes dimensiones en la Ronda Universidad, también de telefonía y ropa; varios establecimientos de restauración resultaron vandalizados, mientras que otros comercios habían protegido y vaciado sus escaparates ante la previsión de incidentes.
La organización comercial Barna Centre había enviado este sábado un aviso a sus asociados en el que advertía de "un llamamiento realizado a través de diversos grupos cerrados de Telegram y WhatsApp para replicar las protestas de Francia en grandes ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante o Bilbao".
Algunos de los activistas comenzaron a incendiar buena parte de las papeleras de la plaza y tirado al suelo algunas de las motos aparcadas, mientras los furgones de los Mossos se movían en círculos alrededor de la zona y los antidisturbios a pie ahuyentaban a los activistas.
Durante la manfestación varios establecimientos sufrieron saqueos o intentos de asalto, en una zona comprendida como la Ronda de Sant Pere, Fontanella, plaza Cataluña y el Portal del Ángel, una de las zonas de mayor concentración comercial de la capital catalana.
En medio de los incidentes, el jefe de filas del PP en Barcelona, Daniel Sirera, le reclamó al alcalde Jaume Collboni que garantice la seguridad y se identifique a los violentos, mientras que el secretario general de Vox, Ignacio Garroga, señaló: "Comercios cerrados en Barcelona, líneas de trenes suspendidas y avisos de la policía para no acercarse a Plaza Cataluña. Nada nos distingue ya de la barbarie de otros disturbios en ciudades europeas".
Fuente: abc.es
wdm.
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