Con la adopción de un sistema de libre mercado competitivo tras la liberación del país el 8 de diciembre de 2024, Siria aspira a encaminar su economía hacia un crecimiento sostenible y una mayor apertura, orientada a dinamizar la productividad, estimular la inversión y superar años de aislamiento; no obstante, la fase inicial de implementación enfrenta desafíos como el encarecimiento de productos, diferencias en la calidad y limitada competitividad en determinados sectores.
El director de la Cámara de Comercio de Damasco-campo, Abdul Rahim Ziada, declaró a SANA que la etapa actual exige medidas cuidadosamente diseñadas para consolidar una economía de mercado basada en el fortalecimiento de la oferta, la estabilidad monetaria y el equilibrio financiero.
Según explicó Ziada, la experiencia internacional demuestra que las reformas graduales y organizadas elevan la eficiencia productiva y refuerzan la confianza del consumidor.
En ese sentido, consideró prioritario facilitar las importaciones, eliminar restricciones estacionales sobre productos básicos y remover obstáculos al transporte internacional, con el fin de atender la demanda inmediata, reducir precios y estimular la competitividad de los productores nacionales.
Ziada subrayó la necesidad de revisar los costos de producción y transporte, incluidos los vinculados a la energía, paralelamente al aumento de la producción eléctrica y petrolera y la apertura a la inversión privada.
Asimismo, abogó por mejorar el sistema logístico y facilitar el acceso al financiamiento para agricultores e industriales, sin interferencias directas en los mecanismos del mercado y añadió que la estabilidad monetaria requiere disciplina fiscal, control del gasto público y evitar la financiación inflacionaria del déficit.
También destacó la importancia de promover la competencia, prevenir monopolios y aplicar procesos transparentes en la eventual privatización de empresas públicas.
Fuente: sana.sy/es
wdm.
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