En una de las declaraciones más duras y solemnes emitidas por el poder judicial en los últimos tiempos, el presidente del Tribunal Supremo de Israel catalogó los violentos disturbios protagonizados por extremistas ultraortodoxos (haredíes) frente a la residencia de uno de los magistrados como un ataque directo y flagrante contra el imperio de la ley.
El pronunciamiento institucional eleva a la máxima categoría de alarma nacional un incidente que ha conmocionado a los estamentos políticos y civiles del país.Viajes a Israel
La enérgica reacción oficial de la judicatura se produce pocas horas después de que una turba de manifestantes radicales cercara el domicilio privado de un miembro de la Alta Corte en Jerusalén.
Las protestas, motivadas por el rechazo doctrinario a las órdenes judiciales y legislativas destinadas a enrolar de forma obligatoria a los estudiantes de las academias talmúdicas (yeshivot) en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), derivaron en el lanzamiento de objetos, destrozos al mobiliario y agresiones verbales directas que obligaron a desplegar de urgencia a las unidades antidisturbios de la Policía.
El comunicado formal de la presidencia de la corte subraya que, si bien la libertad de expresión y el derecho a la manifestación pacífica constituyen pilares inalienables de la democracia israelí, el asedio a los hogares de los funcionarios judiciales representa una línea roja delictiva de extrema gravedad:
* Inaceptable campaña de intimidación:
El presidente de la corte sentenció que "El violento asalto contra el entorno familiar de un juez no es una protesta legítima, es un intento explícito de coacción que busca debilitar la independencia judicial y subvertir el funcionamiento de los tribunales" y advirtió que los magistrados no se verán influenciados por presiones callejeras.
* Cierre de filas institucional:
La postura del liderazgo judicial fue respaldada de inmediato por la asesora legal del Gobierno, Gali Baharav-Miara y por la jefatura del Colegio de Abogados de Israel, cuyos voceros exigieron que las agencias de seguridad interna aborden el hostigamiento a los jueces con la misma rigurosidad técnica que se aplica ante amenazas terroristas tradicionales.
El choque frente a la residencia del magistrado se enmarca en la fase de máxima tensión por el debate de la igualdad de cargas en la defensa nacional.
La coincidencia temporal de estos disturbios con la reciente elección parlamentaria de Michael Rabello como Contralor del Estado en una convulsa jornada en la Knesset enrareció aún más el clima político doméstico.
Los sectores más moderados de la sociedad civil exigen que el peso del servicio militar y la fatiga operativa acumulada tras meses de intensos combates asimétricos se distribuyan equitativamente, mientras que las facciones jaredíes más duras interpretan la pérdida de sus exenciones históricas como una afrenta existencial a su identidad comunitaria.
Fuente: aurora-israel.co.il
wdm.
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