La desregulación del mercado yerbatero impulsada por el Gobierno nacional provocó una pérdida estimada de $200.000 millones para los productores primarios durante su primer año de vigencia, profundizó la concentración económica en la cadena productiva y aceleró la migración de trabajadores rurales hacia Brasil.
Así lo sostiene un informe elaborado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral (DHI), difundido esta semana, que analiza el impacto de las modificaciones introducidas sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y alerta sobre un cambio estructural que amenaza la supervivencia del modelo histórico de chacras familiares en Misiones.
El trabajo, titulado «Mate mal cebado: desregulación de la yerba mate, una economía regional», plantea que la crisis actual excede una simple caída coyuntural de precios y constituye una transformación profunda en la estructura económica de una de las principales economías regionales del país.
Según los investigadores, la pérdida de facultades regulatorias del INYM dejó sin herramientas a un organismo que había sido creado precisamente para equilibrar un mercado caracterizado por la fuerte desigualdad entre miles de pequeños productores y un reducido grupo de empresas con capacidad para fijar condiciones comerciales.
Uno de los datos más contundentes del informe es la estimación de una transferencia de ingresos cercana a los $ 200.000 millones desde el sector productivo hacia los eslabones más concentrados de la cadena.
Hasta fines de 2023, los productores reclamaban precios cercanos a los $ 500 por kilo de hoja verde y las operaciones de mercado se ubicaban entre $ 350 y $ 400; sin embargo, tras la desregulación, numerosos productores independientes comenzaron a percibir entre $80 y $ 90 por kilo cosechado.
Incluso para la tercera zafra bajo el nuevo esquema, las proyecciones ubican los valores entre $120 y $150 por kilo, cifras que continúan por debajo de los costos de producción.
El informe sostiene que estos recursos dejaron de circular en las chacras, los pequeños pueblos y las economías regionales de Misiones, afectando no solamente a los productores sino también a comercios, prestadores de servicios y trabajadores vinculados a la actividad.
Actualmente, la producción primaria está distribuida entre aproximadamente 12.500 productores, en su mayoría pequeños colonos con explotaciones de entre cinco y ocho hectáreas; sin embargo, apenas un puñado de empresas concentra gran parte del procesamiento industrial y de la comercialización nacional.
La investigación concluye que las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional favorecieron la consolidación de los actores más poderosos del negocio.
La eliminación de las facultades del INYM para fijar precios de referencia y administrar stocks dejó libradas las operaciones a la negociación entre sectores con capacidades económicas muy diferentes.
La crisis también golpea con fuerza a los trabajadores encargados de la cosecha; según el relevamiento, alrededor de 13.000 tareferos dependen de la actividad yerbatera en Misiones y constituyen el sector más vulnerable frente al deterioro económico.
Fuente: mundogremial.com
wdm.
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