El próximo 27 de septiembre, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1 dará a conocer el veredicto del juicio oral por el único tramo que, 16 años después, sigue vigente de la causa por el ingreso del venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson con una valija con casi u$s 800 mil, ocurrida en la madrugada del 4 de agosto de 2007.
Tras seis meses de debate, los jueces fijaron fecha para pronunciarse luego de la última audiencia en la que escucharon el alegato de la defensa de los cuatro aduaneros acusados de haber encubierto un contrabando, pese a que todos formaron parte del operativo de hallazgo de la maleta.
El fiscal Marcelo Agüero Vera optó por auto limitarse en las denominadas “réplicas” porque no encontró elementos novedosos en los alegatos defensivos que lo habilitaran a contestar y consideró que usar esa oportunidad para “mejorar” su propia exposición, no correspondía.
Eso precipitó las fechas para el punto final judicial a una historia que tejió decenas de hipótesis sobre origen y destino del dinero, e incidió en la coyuntura local y geopolítica para convertirse ya en un capítulo icónico de la mitología de la política.
El paso del tiempo y la disposición de los jueces Luis Losada, Diego García Berro e Ignacio Fornari, sumado a la del equipo de fiscales y a todas las defensas abonaron a un clima de concordia que permitió el desarrollo del juicio sin sobresaltos, excesos o sobreactuaciones.
Atrás quedaron las luces que hicieron del caso Antonini uno de los escándalos judiciales que acompañaron al kirchnerismo desde su etapa fundacional e irrumpieron en plena campaña.
En retrospectiva fue un caso que se convirtió en un insumo de tan amplio espectro que alimento desde un “Bailando por un Sueño” hasta un juicio en Miami, apuntalado por el FBI. Se marcó a fuego en el imaginario popular más por lo que no se sabe (o se intuye) que por lo que efectivamente llegó a conocerse.
En ese marco, el juicio ofició como catalizador y expuso -en términos culinarios- una reducción a las únicas partículas jurídicamente punibles: si existió un intento de contrabandear dinero con el conocimiento de los funcionarios públicos argentinos y si pese a ser descubierto la maniobra buscó ser encubierta.
El verdadero protagonista, Antonini Wilson, no formó parte del proceso en ninguna instancia; desde el 16 de agosto de 2007 sostiene el estatus de prófugo para la Justicia argentina.
Jamás volvió. El origen del dinero nunca se estableció fehacientemente y su presunto destino se garabateó en el aire, tanto que no le dio elementos objetivos al fiscal de juicio para acusar por lavado de dinero, tal como postuló en su alegato final.
Fuente: ambito.com
wdm.
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