El Gobierno nacional anunció el cierre o reconversión del Plan Remediar

El anuncio del Gobierno nacional sobre el cierre o reconversión del Plan Remediar encendió una fuerte alarma en todo el sistema sanitario argentino. Según lo expuesto en el Consejo Federal de Salud (COFESA), el programa habría dejado de operar desde el 1° de abril, con una compra de emergencia destinada a cubrir apenas los meses de mayo/junio y, a partir de allí, sería reemplazado por una estrategia mucho más acotada, enfocada en enfermedades cardiovasculares y con provisión de apenas tres fármacos, lo que implica un cambio estructural en una de las políticas sanitarias más relevantes de las últimas dos décadas. 
Uno de los primeros en cuestionar la medida fue el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, calificó la decisión como “una de las más graves y difíciles de recuperar”, al advertir que impacta de manera directa en alrededor de 20 millones de personas; pero más allá del tono político, los cuestionamientos se apoyan en datos concretos: distintos informes ya evidencian una reducción sostenida en la distribución de medicamentos, lo que anticipa un escenario de mayor fragilidad en la atención primaria. 
Mientras tanto, las provincias comienzan a dimensionar el impacto fiscal de la medida, dado que la eventual retirada de Nación en la provisión de medicamentos obligaría a los sistemas sanitarios provinciales a cubrir esos costos con recursos propios, en un contexto de caída de transferencias y tensión presupuestaria, por lo que el efecto es doble: más gasto en salud y mayor presión sobre estructuras que ya operan al límite.
En la última reunión del COFESA, las provincias expresaron un rechazo generalizado a la medida y advirtieron sobre sus consecuencias en la sostenibilidad del sistema sanitario; el debate, lejos de cerrarse, abre un nuevo frente de tensión entre Nación y las jurisdicciones, en un momento en que el ajuste fiscal redefine el alcance de las políticas públicas y pone bajo presión a sectores sensibles como la salud. 
A esto se suma la demanda del sistema público viene en aumento, impulsada por la pérdida de cobertura de obras sociales y prepagas; en ese escenario, la reducción en la provisión de medicamentos no solo afecta a los pacientes, sino que reconfigura el funcionamiento de todo el sistema, desplazando la demanda hacia hospitales de mayor complejidad y tensionando aún más las guardias. 
Desde la Federación Sindical Nacional de Trabajadores de la Salud (FESINTRAS) advirtieron que el desfinanciamiento del programa ya genera consecuencias concretas.
Su secretario general, Pablo Maciel, sostuvo que miles de pacientes con enfermedades crónicas han dejado de tomar su medicación por no poder costearla, lo que multiplica las internaciones por cuadros que podrían haberse evitado; en ese sentido, fue categórico: “El Remediar no es un gasto, es una inversión en la vida de millones de familias”. 
Fuente: economis.com.ar 
wdm.

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