La semana comienza con múltiples frentes abiertos y un mismo denominador: presión social en ascenso y un Gobierno obligado a administrar conflictos simultáneos; la convocatoria a paro general indefinido de la Central Obrera Boliviana (COB) se instala como el eje principal de tensión, pero no es el único.
La dirigencia de la COB oficializó la medida con un pliego de 190 demandas, entre ellas un nuevo incremento salarial;los representantes señalaron que “El paro es indefinido hasta que el Gobierno atienda nuestro pliego”, así marcaron una postura de presión directa.
El desafío es evidente: medir su capacidad de convocatoria frente a un Ejecutivo que ha optado por rechazar la medida.
Desde el Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira la respuesta fue inmediata. “El paro no es el camino, el camino es el diálogo”, insistieron desde el Ejecutivo, que advierte que una paralización indefinida puede afectar la estabilidad económica y la producción.
En ese escenario, la Iglesia Católica también intervino; el arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, fue claro: “Necesitamos diálogo, no paro ni bloqueo”, en un llamado a desescalar la confrontación.
El Gobierno intenta contener la presión con acuerdos sectoriales.
Sin embargo, la complejidad crece. Sectores productivos, empresariales y parte del transporte urbano han comenzado a desmarcarse de la COB.
Los representantes del sector productivo advirtieron que “Un paro indefinido en este momento solo va a profundizar la crisis y afectar a quienes viven del día a día”, en tanto que otros actores cuestionan la amplitud del pliego: “Hay demandas que parecen más un programa de gobierno que un pliego laboral”, marcando distancia con la convocatoria.
El rechazo también apunta a la oportunidad política de la medida; para gremiales, exportadores y pequeños comerciantes, una huelga indefinida no golpea primero al Gobierno, sino al ciudadano que necesita trabajar, transportar mercadería o abrir su negocio, por lo que la crítica de fondo es que la COB intenta mostrar músculo sindical en un momento en el que la economía exige acuerdos, no bloqueos.
Fuente: eldeber.com.bo
wdm.
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